La capitalización de las empresas estatales la paga usted

A ratos parece que los chilenos no ven noticias y, menos aun, se fijan en aquellas de carácter económico, al punto que muchas de ellas no les dicen nada, aunque, en realidad, impactan directamente en sus vidas y, particularmente, en sus bolsillos.

Por Alejandro Pujá Campos,
Director de Estudio Ciudadano.

Me refiero especialmente a que no ven o no entienden aquellas noticias que abordan la capitalización de empresas del Estado.

Para que nos entendamos, ¿ha escuchado alguna vez a algún gobernante, político o técnico hablar de capitalizar a la Corporación del Cobre, CODELCO, o de aumentar el capital de la Empresa Nacional del Petróleo, ENAP? ¿Le ha llamado la atención eso de aumentar el capital de BancoEstado o de Televisión Nacional de Chile?

Capitalizar es un concepto fácil de entender. Se trata de poner dinero al servicio de un negocio, una empresa o un emprendimiento.

¿Cómo se consigue el capital?

Una forma de conseguirlo es a través del ahorro, pero eso requiere capacidad de ahorro, que no todos tienen; y también perseverancia y tiempo. Y si usted tiene una idea de negocio o emprendimiento, quiere hacerla pronto, antes que se le ocurra a otros o la idea pase de moda.

Usted, como simple particular, un privado común y corriente, si no ha ahorrado, ni ha recibido una herencia, un gran finiquito, no ha sacado la plata de su AFP, ni tiene un amigo o familiar que le preste dinero a bajo costo y sin mayores garantías; deberá recurrir al mercado de capitales a pedir dinero, donde deberá cumplir con requisitos para obtener el financiamiento que necesita.

Aprovecho de dar el dato de que hoy existen otras formas de financiarse en mejores condiciones y a costos algo más bajos a través de empresas que se dedican al financiamiento colectivo, el crowdfunding, donde muchas personas ponen pequeñas sumas de dinero para financiar alguna nueva idea o para invertir en un negocio ya en marcha. Sin constituir una asesoría financiera, les recomiendo ver las condiciones que ofrecen empresas como Cumplo.cl o la plataforma de Banca Etica Latinoamericana, entre otras.

Volviendo a cómo conseguir capital, si usted no cumple con los requisitos de la banca tradicional, también existe la posibilidad, si cumple con otros requisitos, que pueda obtener un subsidio que, habitualmente, no se devuelve, a través de mecanismos de apoyo del estado, como es el Capital Semilla o Capital Emprende del Servicio de Cooperación Técnica, SERCOTEC; o alguna ayuda del Fondo de Solidaridad e Inversión Social, FOSIS. Hay también otras alternativas privadas y solidarias, como los microcréditos del Fondo Esperanza.

Esta ruta de búsqueda de capital, a veces larga y muchas veces infructuosa, el Estado no tiene que recorrerla para financiar a sus propias empresas.

Existen empresas creadas por el estado que, en sus orígenes, pudieron justificarse pero que con el paso del tiempo y el cambio de la historia, habemos muchos que nos preguntamos si se justifica sigan existiendo. Y, si se justifica su actual existencia, también es válido preguntarse si deben seguir existiendo tal como se administran ahora.

A esta fecha existen 33 empresas del Estado, como las ya mencionadas y entre las cuales se encuentran también el Metro de Santiago, la Empresa Nacional de Minería, la Zona Franca de Iquique y muchas más.

Ojo, que de muchas de estas empresas se dice que su principal virtud es que son públicas y que no pertenecen a privados. Eso, en la gran mayoría de los casos es una media verdad y una media mentira. Si investiga un poquito no más, se enterará de que la gran masa de trabajadores de CODELCO, por ejemplo, son de empresas contratistas privadas. También sabrá que el BancoEstado, para poder darle el servicio de transferencias electrónicas a los millones de usuarios de la Cuenta RUT dependen de una importante empresa privada de telecomunicaciones, cuyos capitales son extranjeros. Y así podría seguir contándole cómo es falso que las empresas públicas son administradas totalmente y gestionadas sólo por el Estado.

Y no digo esto como crítica, sino como dato que mata relato y la prueba de que el Estado no puede operar sólo y siempre.

Volvamos a la ruta del emprendedor.

Si usted, después de mucho esfuerzo, se consigue el dinero para su idea de negocio, debe trabajar duro, administrar con cuidado, pagar impuestos, remuneraciones y derechos sociales de trabajadores, costos de operación, etc. El camino al éxito como emprendedor y futuro empresario chico, mediano o grande, no es fácil. Sólo así podrá exhibir resultados y buenos balances que lo hagan candidato a nuevos préstamos, para seguir creciendo.

Pero para las empresas del Estado, todo es más fácil. Aunque gestionen mal, aunque contraten a más gente de la que necesitan y muchos sean amigos o familiares de los gobernantes de turno, aunque tomen malas decisiones, aunque incumplan normas tributarias, laborales, ambientales, etc. Aunque sean sancionados, pierdan plata, aunque paguen altísimos sueldos a sus directores y gerentes, también jugosos finiquitos y bonos por términos de conflictos. Aunque reduzcan su productividad y sean ineficientes, no tendrán que seguir la sacrificada ruta que usted debe caminar para obtener más recursos. Sencillamente, se los piden al papito Fisco. Y, habitualmente, papito Fisco se los pasa.

Y se los pasa por que el jefe de la billetera no es el ministro de Hacienda, como suele decir la prensa, sino el presidente de la república. Y aunque estos asuntos deben pasar por la ley de presupuesto, la clase política, esa que juega a las sillitas musicales pasando por los muy bien pagados puestos de los directorios de estas empresas, cuando gobierna su partido o sector, está dispuesta a autorizar los aportes. Total, no es plata de ellos, es de todos nosotros.

¿Qué pasa en la economía real?

En la economía real, si una empresa es mal administrada, pierde clientes, baja la ventas y termina quebrando. Antes de eso, habrán rodado las cabezas de jefes, gerentes y hasta de los socios, cuando no han hecho bien su trabajo.

Pero, las empresas del Estado nunca quiebran. El Estado no quiebra. No quiebra porque detrás del Estado, estamos todos nosotros, los contribuyentes que con nuestros tributos financiamos los aciertos y los errores del Estado y sus empresas.

Y si usted cree que la plata que se derrocha es sólo de los que hacen la operación renta cada año y entonces estas capitalizaciones no le afectan, sepa que la principal fuente de recaudación del Fisco es el impuesto al valor agregado, el IVA, ese que pagamos todos. Lo pagan los que compran joyas y autos de alta gama y también la Sra. Juanita, cuando compra el pan.

Así que, si usted quiere vivir mejor, le recomiendo empezar a poner más ojo y oído a las noticias económicas. 


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