Beto Espinoza en Destino Restobar: Se puede mejorar.

Es indudable que el fuerte artístico de Beto Espinoza son las imitaciones, los personajes y cantar; mientras que el Destino Restobar puede mejorar, especialmente, bajando el volúmen de sus parlantes que terminan ensuciando los aspectos positivos de la propuesta del local.
 
Artículo preparado por Alejandro Pujá Campos.
Publicado originalmente en el sitio de Consumidores Asociados, la ODECU del Libertador.
 

Beto Espinoza en el Destino Restobar

El viernes 31 de enero de 2020, se presentó en el Destino Restobar de Rancagua el comediante Beto Espinoza, al cual no pude ver cuando fue anunciado que se presentaría semanas antes en el Valpo Cervecería. En esa ocasión se suspendió la presentación debido a desórdenes públicos.

Así que en esta ocasión, la segunda fue la vencida; y previa reserva de una mesa, vía depósito del valor de las entradas en la cuenta bancaria del local, fuimos en familia, por primera vez, al Destino Restobar.

Aunque la presentación de Espinoza estaba anunciada a las 22:30 horas, sólo apareció en escena a las cero horas, en una conducta clásica de estos eventos que desconocen absolutamente las normas de información y publicidad de la ley del consumidor, las que obligan a los proveedores a entregar los productos y servicios en las condiciones ofrecidas.

Si el hábito del local es poner música y hacer karaoke los 90 minutos anteriores, lo menos es señalarlo en el programa, informarlo previamente en la publicidad y así nos evitamos la tortura de un largo periodo con música estridente, de la que no se podía escapar, excepto con unos tapones de papel a los que tuve que acudir para proteger mis oídos. Lo anterior no se aplaca a pesar de la correcta actuación de una anfitriona que animó la noche y cantaba muy bien, promoviendo el karaoke entre los asistentes, que llegaban a gotas.

Con todo, el local es adecuado, temperatura agradable, una carta sobria, platos bien ejecutados y tragos correctos.

Por su parte, la presentación de Beto Espinoza, de una hora, discurrió bien, aun cuando es evidente que el fuerte de su espectáculo está en todo aquello que implica imitaciones, cantar y hacer personajes. El cuenta chistes fue algo débil, con una rutina típica de reirse de los estragos de la vejez, pero que logró subir cada vez que recurrió a la recreación de los personajes que ha encarnado durante treinta años de trayectoria, finalizando muy acertadamente con un mayor componente de imitaciones musicales.

Mirando la cuenta del local, se puede constatar que los precios son razonables para la calidad de los productos y el servicio de un personal que opera amable y eficientemente, incluso con un garzón que canta notablemente a lo Tom Jones.

Así que es evidente que Beto Espinoza puede afinar más su espectáculo, si potencia sus innatas habilidades actorales, de cantante e imitador; mientras que el Destino Restobar debe esmerarse en que la estadía en su local no termine con un dolor de cabeza, por el excesivo volúmen de la música y los micrófonos. En ambos casos, se puede mejorar.


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